Julio Lorman

5 Abr

Julio Lorman

Bandoneonista con trayectoria nacional e historia que arranca a los 14 años
cuando Isaco Abitbol lo llevó desde la misionera Oberá de su residencia con la
familia, hasta el Buenos Aires donde entonces la música argentina se enseñoraba
en las radios, la televisión y en las peñas o salas de espectáculos en vivo.

Hombre de gesto adusto, que rara vez reveló a primera vista sus sentimientos; esto era un barniz que lo separaba apenas del mundo porque con su bandoneón sobre las rodillas se veía su alma de músico genial. Ese era Julio Lorman que vestía con el blanco traje que heredó del autor de “La Calandria”.

Su padre, homónimo, entrerriano, trabajaba en la Policía del Territorio y también era bandoneonista “vocacional”; su madre, doña Celestina Vallejos, correntina de Empedrado, ama de casa, era quien le prestaba el bandoneón del padre a hurtadillas.

Julio Lorman nació el 18 de diciembre de 1946 en Barranqueras, provincia del Chaco, pero por trasladarse con sus padres a Misiones cuando sólo tenía 8 años, es considerado un músico misionero.

En la provincia de la tierra colorada, Lorman vivió en Leando N. Alem y también en Oberá. en esta ciudad fue donde Isaco Abitbol lo oyó tocar el bandoneón y por sus cualidades lo llevó a la Capital Federal. Para entonces, Lorman tenía 14 años.

Fueron tres décadas las que el joven bandoneonista chaqueño misionero estuvo con el “Patriarca del Chamamé”, integrando el famoso Trío de Oro con Isaco y el santafesino Roberto Galarza. Más adelante fundó en Ituzaingó, Corrientes, la Orquesta Folklórica Municipal.

Dúctil, poseedor de una técnica que le arrancaba al instrumento todos sus
secretos y los sonidos alegres o estremecedores que puede generar un bandoneón,
Julio Lorman, tocó tangos con tanta maestría como cuando el chamamé lo convocaba a la bailanta. Chacareras, gatos y escondidos también salían de la
prodigiosa digitación de este hombre que vivió un largo romance con la música.
Desde aquellos escarceos sentimentales con un violín, el primer instrumento que
tuvo.

Los primeros pasos en la música, como intérprete, Lorman los dio en el ámbito del tango, integrando la “Orquesta Típica y Regional del Oberá”, habiendo estudiado el instrumento con el maestro Ricardo Vuori -conocido como “Don Buri”-. Previamente, Lorman había pasado por la indecisión acerca de cuál sería su instrumento ya que su preferido era para entonces el violín.

Al llegar con Isaco Abitbol a Buenos Aires, se incribió como alumno de Ernesto Baffa, segundo bandoneón de la orquesta de Aníbal Troilo de manera que al cumplir los 18 años se le planteó de parte de Baffa la decisión de seguir con el tango, ingresando a la orquesta de “Pichuco”, o seguir en la música regional.

Optó por esta última, trabajando con Isaco, su maestro y más adelante formando
grupos, actuando como solista o en dúo con Algel “Pato” García, un músico
posadeño de relieve intercontinental que integró el conjunto “Los Paraguayos”
del recordado Luis Alberto del Paraná.

Sus condiciones como artista -intérprete ágil, apreciado compositor y arreglador-, son conocidas en Misiones y en todo el NEA; realizó giras por distintas provincias las que aprovechó para incorporar a su repertorio regional y tanguero, también chacareras, zambas y música del centro-norte argentino.

Cuando Julio Lorman conoció La Paz y el festival “Cuando el Pago se hace Canto”, sintió el hechizo que los grandes encuentros transmiten a los espíritus selectos. El festival lapaceño le brindaría luego la posibilidad de reencontrarse con su amigo del alma y compañero del “Trío de Oro”, Roberto Galarza.

Se regodea eufórico “Mange” Casís contando los pormoneros de ese reencuentro y lo que significó el abrazo Galarza-Lorman sobre el escenario, para la gente que integra el público de las noches festivaleras de La Paz.

Además, La Paz fue para Lorman el nexo que lo reunió con el recuerdo de Francisco Casís, el músico ícono de la ciudad de las barrancas paranaseras.

De apellido germano, no obstante, Lorman recordaba que su abuelo paterno era norteamericano. La abuela sí, era alemana. Se hacía difícil hablar de cosas familiares con Julio Lorman, no porque él se negara a hacerlo, sino porque su presencia, desvíaba la conversación siempre a la estrecha cercanía que mantenía siendo casi un niño con un maestro como Isaco Abitbol.

“La anécdota del traje blanco -contaba riéndose-, nace de la idea de Isaco que quería tener uno como el que tenía Perón”. El doctor Matera le hizo cumplir “el sueño del pibe”. Mediante ese médico que atendía a Eva Perón y también al presidente, Isaco conoció al sastre de Perón. Cuando le contó de sus ganas de tener un traje igual, el hombre le dijo que tenía una pieza igual, el hombre le dijo que tenía una pieza de hilo finlandés -como el de la pilcha de Perón-; pocos días después, en la casa de Antonio Niz le hicieron entrega a Isaco de ese ansiado traje “como el de Perón”. Cuando Isaco partió, Lorman heredó ese ícono de su pasado junto al “Patriarca” autor de “La Calandria”, entre otros clásicos de la música de Corrientes.

La aproximación de Lorman al festival de La Paz “Cuando el Pago se hace canto”,
comienza cuando el bandoneonista conoció a los artistas de ese festival y a
“Mange” Casís en la fiesta de la amistad entrerriana-misionera, realizada en el
Club Alemán de Posadas (1997).

“Allí comenzó un vínculo que se hizo muy profundo y familiar ya que como dije antes mi padre era entrerriano. Creo que “Cuando el Pago se hace Canto” se crea en La Paz una hermandad entre chamameceros, con gente que va desde todas partes, que ha deseado que llegue enero para juntarse en La Paz con un gran grupo de gente de buenas intenciones”, decía Lorman. “Por eso es que el festival crece y allí reina la armonía. Además, fui amigo de “Pancho” Casís, tuve una buena relación con él, así como la tuve con Isaco” afirmaba.

Entre sus obras se destacan: compositor de Siesta Ituzaingueña; La Pulseada; Para vos Isaco; Mi viejo Bandoneón; Balcón de mi Ciudad, entre otras tantas.

Fue declarado ciudadano ilustre de Posadas por el Consejo Deliberante local, “atendiendo a su trayectoria como músico y difusor de la cultura regional de este hombre que si bien no nació en Misiones, vive desde muy joven en la provincia y dedicó su vida a ella”.

Estuvo presente en cerca de cuarenta discos LP y CD, integrando famosas formaciones; recién entre julio y agosto de 2004 grabó en Posadas y por primera vez como protagonista exclusivo de la placa, “Cuando el pago se hace canto”.

En el año 2006 graba La pulseada otro CD, editado por un sello correntino del ámbito nacional, disco en el que se destaca Enero en La Paz, alusión también a ese festival de los entrerrianos pagos de don Linares Cardozo.

Julio Lorman, era considerado, uno de los mejores ejecutantes de bandoneón de toda la región litoraleña o guaranítica; junto a Secundino Martinez fue fundador de la Orquesta Folklorica de Ituzaingo. Durante su trayectoria ha participado con Raúl Barboza, Antonio Tarragó Ros, entre otros.

Fuentes:
Revista “Cuando el Pago se hace Canto” – Edición Nro. 27. Pag. 84-86. 2007.
Publicación anual de la Fiesta Provincial “Cuando el Pago se hace Canto”, La Paz, Entre Ríos. Extraído del blog amigo “Nostalgias de mi litoral” de Pablo Daniel Velázquez.

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